La industria de la cereza chilena enfrenta un desafío que va mucho más allá de la demanda.
Hoy, la presión no solo está en producir más, sino en lograr coordinación, planificación y eficiencia a lo largo de toda la cadena.
Tiempos efectivos de tránsito más extensos, sobreoferta en semanas peak, falta de consistencia en calidad y desajustes operacionales están tensionando el sistema exportador completo. Y cuando el sistema pierde sincronía, el impacto termina afectando directamente la rentabilidad, la calidad y el valor en destino.
La conversación ya no debería centrarse únicamente en volumen. El desafío está en gestión, coordinación y toma de decisiones más sostenibles para la industria.
Porque en comercio exterior, pequeños desajustes pueden transformarse en grandes pérdidas.

