La industria chilena de la cereza se aproxima al cierre de su temporada 2025/26 con un volumen que superó las expectativas iniciales, 113,8 millones de cajas exportadas. Si bien la cifra confirma la capacidad productiva del sector, los resultados comerciales revelan un escenario más complejo y desafiante.
China se mantiene como principal destino, concentrando 98,9 millones de cajas. Sin embargo, su participación disminuyó respecto a temporadas anteriores, reflejando un avance en la diversificación de mercados, pero también una mayor sensibilidad del negocio frente a factores externos.
Una campaña marcada por decisiones crÃticas:
El adelanto de la cosecha, sumado a un Año Nuevo Chino más tardÃo, generó una alta concentración de oferta en etapas tempranas. Esto presionó los precios y llevó a estrategias comerciales que implicaron mayores niveles de exposición, como almacenamientos prolongados para capturar mejores valores cercanos a la festividad.
En un mercado de alto volumen y menor dinamismo económico, estas decisiones aumentaron el riesgo operativo y comercial. La condición, consistencia y presentación de la fruta marcaron diferencias significativas entre exportadores.
Hoy el mercado chino ya no responde únicamente a volumen. Responde a precisión, coordinación e información.
Consumidor más exigente, entorno más complejo:
La desaceleración económica en China impactó el poder adquisitivo y el comportamiento del consumidor. A ello se sumó un fenómeno emergente, cuestionamientos en redes sociales sobre calidad, residuos y tiempos de tránsito.
En este contexto, la reputación del producto y la trazabilidad logÃstica adquieren un rol determinante. La percepción de calidad ya no depende solo del origen, sino de toda la cadena.
Ajustes estructurales, márgenes más estrechos:
El escenario obliga a revisar estructuras de costos, fletes, servicios y planificación comercial. Con márgenes más acotados, la eficiencia logÃstica y la correcta gestión de pólizas, responsabilidades y recuperos se vuelven factores estratégicos para proteger resultados.
Más que una crisis, la temporada evidencia un proceso de evolución. La industria enfrenta una etapa más madura, donde la gestión de riesgo deja de ser reactiva y pasa a ser una herramienta de competitividad.
Para exportadores, importadores y aseguradores, el desafÃo no es menor, adaptarse a un mercado más exigente, con menor tolerancia a errores logÃsticos y comerciales.
La próxima etapa del negocio pertenecerá a quienes integren estrategia comercial, control de costos y gestión especializada de riesgos en toda la cadena.

