RETRASOS EN ENTREGAS POR TRÁFICO ILEGAL: NUEVOS RIESGOS DEL TRANSPORTE MARÍTIMO

El 17 de junio de 2019 el buque MSC Gayane atracó en el Puerto de Filadelfia, y en su interior las autoridades norteamericanas encontraron casi 20 toneladas de cocaína almacenada en contenedores con un valor estimado de 1,3 mil millones de dólares.  Se trata de uno de los decomisos de droga más grandes de la historia estadounidense.

La nave zarpó desde Chile e hizo escalas en Colombia, Panamá y Bahamas antes de llegar a la costa este de Estados Unidos, donde partiría a su destino final en el puerto de Rotterdam, en los Países Bajos, pero los planes se vieron evidentemente interrumpidos, con tripulantes que confesaron haber sido cómplices en el ilícito. Toda la carga fue retenida y se produjo un retraso de más de 20 días en la entrega a sus destinatarios. Dentro de los perjudicados había clientes de ARM, empresa especializada en gestión de pólizas, riesgo y recupero.

Dicho hecho marca un hito importante para establecer las responsabilidades del transportista marítimo respecto a la carga, donde el tráfico ilegal es hoy en día un tema relevante para la industria, representando nuevos riesgos y situaciones que pueden pasar en cualquier parte del mundo.

Responsabilidad del transportista 

Para José Manuel Valderrama, Gerente General de ARM, es importante remarcar que en el caso del MSC Gayane “era una nave de conexión con otras rutas, lo que ocasionó que, a pesar de haber sido en Estados Unidos, se generó un colapso en las conexiones de esta carga en Europa y otros destinos”.

Lo anterior se puede ver reflejado en que desde sus oficinas manejaron el riesgo de 65 embarques, cuya carga estaba valorizada en 2,2 millones de dólares, y los cuales registraron alrededor de 800 mil dólares en pérdidas producto del retraso, dentro de los cuales había clientes chilenos y costarricenses.

El primer desafío al analizar el riesgo que estaban experimentando nuestros clientes, indicó Valderrama, fue generar un formato distinto para el manejo de las reclamaciones, debido al volumen, monto y causa de los daños.

“Era primera vez que se generaba algo así en Chile, por eso, nuestros reclamos debían evitar a la empresa de transportes y ser analizados y negociados directamente con su asegurador, puesto que la responsabilidad era clara e indiscutible, razón por la cual se estableció un canal directo de conversación con la Compañía que asumió el riesgo por parte del transportista”, explicó.

Exportadores de fruta fresca

A esto se suma otro factor. De acuerdo con lo que comentó Rafael Guarda, Gerente Legal de ARM, “todos los clientes que solicitaron asesoría a ARM son exportadores de fruta fresca, lo que implica que la carga tiene la condición de perecible y cualquier retraso o problema de temperatura causa daños, lo cual es plenamente conocidos por los Navieros”.

Por lo mismo, el tiempo de actuación es primordial para poder minimizar las pérdidas, razón por la cual, el equipo de abogados se puso en contacto con su red de inspectores para revisar cada uno de los contendores y sondear las consecuencias de los días de detención en el puerto norteamericano.

La estrategia que implementaron fue estandarizar estas inspecciones y también la documentación.

Guarda indicó que “tan pronto tuvimos conocimiento del decomiso y la retención de carga de nuestros clientes, determinamos qué elementos eran necesarios para la presentación de los reclamos a la Compañía de Seguros de la naviera, los cuales fueron solicitados a todos los clientes, permitiendo disminuir los tiempos de recolección de antecedentes”.

Agregó que “pudimos garantizar que la presentación del reclamo al asegurador se iba a realizar de mejor manera y rápida comprensión, lo que finalmente facilitaría el análisis por la contraparte para arribar a un acuerdo”.

Además, contemplaron discutir y definir los mejores fundamentos legales para presentar contra el naviero.

En el caso de Chile, somos signatarios de las Reglas de Hamburgo y las hemos incorporado en nuestra legislación, explicó. Lo anterior establece responsabilidad expresa a los navieros por retrasos en la entrega de la carga, pero esto no es uniforme a nivel global, por lo que tuvieron que buscar otros fundamentos para aquellos países que no formaban parte de este convenio.

A lo mencionado, es necesario agregar que, en la mayoría de los casos, las pólizas de transporte de carga contratadas por los clientes excluyen expresamente el riesgo de tráfico ilegal, por lo que no era posible transferir este riesgo a sus propios aseguradores.

Resultados de ARM

Pero más allá de las complicaciones, el resultado para ARM ha sido exitoso, de acuerdo con las palabras de su Gerente Legal.

“En todos los casos se les pagó e indemnizó a los  exportadores en un porcentaje mayor a lo que se hubiera podido esperar por un reclamo de cargo. Hoy en día tenemos un 90% de los casos cerrados y el 10% que falta está en proceso de pago”.

Las múltiples aristas de este caso y la forma en que la empresa las manejó marcan un precedente en cuanto a los nuevos riesgos del transporte de carga y las distintas formas de abordarlo, comentó Rafael Guarda.

“Estimamos que lo que hicimos nosotros fue correr la línea y logramos dar un paso más allá para establecer la responsabilidad de los transportistas marítimos mientras las cargas se encuentran bajo su custodia”.

Por último, luego de estos hechos, ARM ha desarrollado distintos programas con aseguradores mundiales que contemplen este tipo de riesgos y otros que se han generado en estos nuevos tiempos, tales cómo, riesgos cibernéticos, biológicos, fitosanitarios, entre otros.