La industria chilena del arándano está atravesando un proceso de transición que está redefiniendo su modelo productivo y competitivo a nivel internacional. Así lo señaló la firma internacional Global Plant Genetics (GPG), tras una serie de visitas a productores, viveros y centros de investigación en distintas zonas del país.
De acuerdo con la compañía, el sector no se encuentra en una fase de retroceso, sino en un proceso de adaptación frente a las nuevas exigencias del mercado global.
Uno de los cambios más visibles es el recambio de variedades tradicionales por nuevas genéticas, acompañado por sistemas productivos cada vez más tecnificados y enfocados en mejorar la eficiencia y la competitividad.
Competencia global y nuevas exigencias del mercado:
El crecimiento de la producción de arándanos en distintas regiones del mundo ha elevado los estándares del mercado internacional. Productores de América Latina, Europa, África y Asia están aumentando su presencia, lo que obliga a la industria chilena a evolucionar para mantener su posicionamiento.
En este contexto, la calidad dejó de ser un elemento diferenciador para convertirse en un requisito mínimo. Aspectos como el tamaño del fruto, el sabor, la consistencia productiva y la vida poscosecha son hoy variables fundamentales para el éxito comercial.
A esto se suma un factor clave para las exportaciones, la capacidad de mantener la calidad de la fruta durante todo el proceso logístico hasta llegar al mercado de destino.
El rol estratégico de la genética:
La elección de variedades se ha transformado en una decisión estratégica para los productores. Actualmente, muchos huertos están siendo renovados con nuevas variedades capaces de adaptarse a condiciones climáticas más variables y a distintas necesidades productivas.
Durante su visita al país, GPG también se reunió con socios licenciados como SynergiaBio, Viveros Hijuelas y Viveros Sunnyridge, quienes participan en la evaluación y propagación de nuevas genéticas para la industria.
En varios campos ya se observan variedades con establecimiento más rápido y productividad temprana, lo que evidencia que la transición varietal está avanzando en diferentes zonas productivas de Chile.
Una industria más eficiente y concentrada:
Las proyecciones del sector apuntan hacia una industria más consolidada, con campos de mayor tamaño, producción más concentrada y ventanas productivas más amplias.
En este escenario, el éxito de la industria chilena del arándano dependerá no solo del volumen exportado, sino también de su capacidad para optimizar costos, asegurar la calidad del producto y responder eficientemente a los desafíos logísticos del comercio internacional.
Para exportadores, importadores y aseguradores, estos cambios refuerzan la importancia de una adecuada gestión de riesgos en toda la cadena logística, especialmente en productos altamente sensibles como la fruta fresca.

