El comercio internacional del kiwi mostró un sólido desempeño en 2025. De acuerdo con el último análisis del mercado, las exportaciones globales crecieron un 6%, alcanzando un volumen de 1,67 millones de toneladas y un valor FOB de USD 4.062 millones.
A pesar de una leve contracción en el volumen importado a nivel mundial, el valor CIF aumentó un 6,2%, reflejando un escenario de precios internacionales más altos y una mayor valorización del producto en destino.
Chile, una temporada calificada como “excepcionalâ€:
En este contexto, la industria chilena cerró una temporada destacada, con 147 mil toneladas exportadas y retornos por US$ 321 millones FOB.
El desempeño fue impulsado por mejoras sostenidas en calidad especialmente en sabor y materia seca, junto con un escenario internacional favorable en precios.
Europa concentró el 40% de los envÃos y registró el mayor FOB unitario. Latinoamérica representó el 30% de los despachos, consolidándose como un mercado natural por cercanÃa y eficiencia logÃstica. Norteamérica y Asia mantuvieron participaciones relevantes, mientras que Medio Oriente continúa como destino emergente.
Un producto de alto valor:
El kiwi se posicionó entre las frutas frescas con mayor precio promedio, alcanzando US$ 3,57 por libra.
La variedad verde tradicional sigue liderando la preferencia del consumidor, aunque las variedades amarillas comienzan a ganar espacio como parte de la estrategia de diversificación. Asimismo, el kiwi orgánico chileno mantiene una presencia incipiente, con Estados Unidos como principal destino.
Crecimiento y exposición al riesgo, el aumento en volumen y valor implica mayores exigencias logÃsticas:
✔ Control de calidad en tránsito
✔ Gestión de cadena de frÃo
✔ Cumplimiento documental
✔ Cobertura adecuada frente a operadores logÃsticos
Cuando el producto incrementa su valor internacional, también aumenta la exposición financiera ante eventuales siniestros, controversias contractuales o fallas operativas.
En ARM acompañamos a exportadores, importadores y aseguradores en la correcta estructuración de pólizas y en procesos de recupero, protegiendo la rentabilidad en escenarios cada vez más exigentes.
Porque en un mercado que crece, la gestión del riesgo también debe evolucionar.

