El reciente incremento en el precio del diésel en Chile marca un punto crítico para la cadena logística nacional y su impacto se proyecta mucho más allá del transporte.
Este ajuste responde a un escenario internacional complejo, influido por tensiones geopolíticas que han elevado el valor del petróleo, junto con cambios en los mecanismos internos de estabilización de precios. El resultado, un aumento significativo en el costo del principal insumo del transporte terrestre.
En un país donde cerca del 98% de la carga se moviliza por camión, cualquier variación en el precio del combustible tiene efectos directos y profundos. El alza no solo incrementa los costos operativos del transporte, sino que inevitablemente se trasladará a las tarifas, impactando a toda la cadena: desde productores y distribuidores hasta el consumidor final.
Efecto en la cadena logística:
El encarecimiento del transporte terrestre genera un efecto dominó. Servicios como almacenamiento, distribución y retiro de carga también se ven presionados, afectando la eficiencia operativa y los tiempos de respuesta.
Además, en escenarios de tensión dentro del sector transporte, podrían producirse interrupciones o retrasos que afecten la continuidad del flujo logístico, especialmente en puertos y centros de distribución.
Impacto en la competitividad internacional:
El comercio exterior chileno también enfrenta un escenario desafiante. El aumento de los costos logísticos eleva el costo total de exportar e importar, reduciendo márgenes y debilitando la competitividad frente a otros países de la región.
Tras este ajuste, Chile se posiciona entre los países con el diésel más caro en Sudamérica, superando a varios de sus competidores directos. Esta situación se vuelve aún más relevante considerando la alta dependencia del transporte terrestre, a diferencia de otras economías con mayor diversificación logística.
Un entorno que exige gestión estratégica:
En contextos como este, la gestión de riesgos logísticos cobra un rol clave. Anticiparse a escenarios de alza de costos, evaluar impactos en contratos y pólizas, y optimizar la toma de decisiones se vuelve fundamental para mantener la continuidad operativa y proteger la rentabilidad.
En ARM, apoyamos a exportadores, importadores y aseguradores con asesoría experta y equipos especializados, acompañando cada operación frente a un entorno cada vez más desafiante.

